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Después de las leyes Nuevas de 1542 en que se prohibió, al menos en teoría, la esclavitud de los indios, se siguieron vendiendo indios esclavos. En una carta del licenciado Cerrato, de la audiencia de Santo Domingo a Su Majestad, fechada el 18 de diciembre de 1547, se decía muy claramente:

 

        “Vuestra majestad tiene mandado que no se saquen de aquí indios ni indias para Castilla ni para otras partes, y puesto que aquí se pone sobre ello toda la diligencia que se puede, no basta para que no lleven hurtadas a lo menos las mujeres porque en Tierra Firme las venden públicamente en almoneda, y en Sevilla dicen que lo mismo. Y en esto los oficiales de Sevilla tienen mucho descuido porque a los que de aquí llevan indias hurtadas no solamente no se las hacen volver pero se las dan (Folio 3r.) a ellos mismos para que las tenga, de donde ha procedido mucho atrevimiento para llevarlas hurtadas. Según la prisa les dan, yo creo que muy presto no habrá indio ni india en esta isla y aún en hartas partes de las Indias”. (Margen izquierdo: a los oficiales de Sevilla que tengan especial cuidado que no se vendan estas indias). (AGI, Santo Domingo 49, R. 17. M. 108. Reproducido por RODRÍGUEZ MOREL, Genaro: Cartas de la audiencia de Santo Domingo, T. II, Santo Domingo)

 

        El Consejo de Indias acordó que se notificase a los oficiales de la Casa de la Contratación que no permitiesen la venta de indias en Sevilla. Pero queda claro que estos funcionarios hacían la vista gorda, igual que algunas autoridades de la isla, pues permitían que se sacaran naturales con destino a los mercados esclavistas de Tierra Firme y de España. Y el licenciado Cerrato decía más, si no se erradica esta práctica en pocos años no quedará en la isla ni un solo nativo, lo que desgraciadamente terminó ocurriendo.

 

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS