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La majestuosa ciudad de los lagos, capital de la confederación mexica, se fundó en 1325. Según la mitología mexica, en la elección del sitio medió el dios de la guerra, Huitzilopochtli, quien les indicó que debían hacerlo en el lugar donde encontrasen a un águila sobre un nopal, devorando a una serpiente. El lugar indicado fue una zona lacustre, rodeada de volcanes y con algunos valles fértiles. Es difícil imaginar en la actualidad lo que debió ser el entorno de la capital, en medio de más de 2.000 Km2 de lagos, incluyendo el central, que era el Tezcoco, y los menores, Zumpango, Xaltocan, Xochimilco y Chalco (Escalante Gonzalbo, 2015: 49)

Había muchos peces, mientras que en las tierras de aluvión circundantes se practicaba una agricultura irrigada muy productiva que permitía los altos índices de población de la zona. Tenochtitlán llegó a tener en su período más álgido una población que debía rondar los 200.000 habitantes, siendo una de las ciudades más pobladas del planeta, comparable con Constantinopla o Nápoles. Es más, para alimentar a una población como esa se requerían al menos 4.000 cargadores diarios que la abasteciesen, lo que implicaba un trasiego constante de personas y amplísimo mercado (Rojas, 2015: 63).

El cronista Gonzalo Fernández de Oviedo la describió como una ciudad palaciega, edificada en medio del lago, con casas principales, porque todos los vasallos de Moctezuma solían tener residencia en la capital, donde residían una parte del año. Se dice que no ocupaba una isla sino varias, por lo que a unas zonas se podía llegar a pie y a otras mediante canoas, ya que sus calles estaban inundadas de agua. Sin duda soporta muy dignamente el ser la Venecia americana. Una urbe refinada, con baños públicos –llamados Temazcalli-, con una treintena de palacios que albergaban finas cerámicas y elegantes enseres textiles. El palacio de Moctezuma, incluyendo sus jardines, ocupaba dos hectáreas y media, es decir, era más extenso que muchos alcázares españoles. No solo era residencia del tlatoani sino sede central del gobierno de la confederación. Los propios mexicas se sentían orgullosos de su capital así como de los grandes logros que habían conseguido, especialmente en las décadas inmediatamente anteriores de la llegada de los hispanos.

Los restos de Tenochtitlán se encuentran hoy bajo la actual ciudad de México D. F., la ciudad conquistada por Hernán Cortés, el martes 13 de agosto de 1521, festividad de San Hipólito.

 

 

PARA SABER MÁS:

 

ESCALANTE GONZALBO, Pablo: “Los mexicas en vísperas de la conquista española”, Itinerario de Hernán Cortés, Catálogo de la exposición. Madrid, Canal Isabel II, 2015, pp. 49-55.

 

MATOS MOCTEZUMA, Eduardo: “Tenochtitlan”. México, Fondo de Cultura Económica, 2006.

 

MIRA CABALLOS, Esteban: “Hernán Cortés: el fin de una Leyenda”. Badajoz, Palacio Barrantes cervantes, 2010.

 

ROJAS, José Luis de: “Tenochtitlan: capital of the Aztec Empire”. Gainesville, University Press of Florida, 2012.

 

 

ESTEBAN MIRA CABALLOS